Soñar con demonios
Soñar con demonios: qué significa, qué dicen las tradiciones y qué hacer
El violinista que le vendió el alma al diablo en un sueño
Una noche de 1713, el violinista italiano Giuseppe Tartini soñó que hacía un pacto con el diablo. En el sueño, el demonio se convertía en su sirviente y le cumplía cada deseo. Para probarlo, Tartini le dio su violín y le pidió que tocara. Lo que escuchó fue, según contó años después, la música más hermosa que había oído en su vida, de una perfección que no creía posible. Se despertó sin aliento, agarró el violín e intentó tocar lo que acababa de escuchar.
De ahí salió una de las piezas más famosas y difíciles del repertorio para violín: la sonata *El trino del diablo*. Tartini le contó al astrónomo francés Jérôme Lalande, ya de viejo, que era lo mejor que había compuesto y que no se acercaba ni de lejos a lo que había tocado el diablo.
La historia muestra algo que cualquiera que soñó con un demonio sabe: esos sueños no se olvidan. Se quedan pegados durante días, y casi siempre dejan la misma pregunta: ¿fue solo un sueño, o fue algo más?
Primero, por qué el cerebro fabrica demonios
Las pesadillas nacen sobre todo en la fase REM del sueño, cuando el cerebro está casi tan activo como despierto y la zona que procesa el miedo trabaja a pleno. Si durante el día cargaste con angustia, culpa, una pérdida o una amenaza que no podés resolver, de noche el cerebro le pone una cara. Y la cara más antigua y universal del peligro es la de un demonio.
Las pesadillas aparecen más cuando:
- Estás bajo mucho estrés, ansiedad o atravesando una pérdida. - Dormís poco o con horarios cambiados. - Comiste pesado, tomaste alcohol o cortaste de golpe algún medicamento. - Viste algo de terror antes de dormir. - Tenés fiebre o estás enfermo.
Si las pesadillas son casi diarias, te da miedo dormirte o te arruinan el día, consultá a un médico o a un psicólogo: existen tratamientos muy efectivos. Descartar lo físico no le quita nada a lo espiritual. Te deja ver con claridad lo que queda.
Cuando el sueño viene con peso en el pecho
Hay un tipo de "sueño con demonios" que no es un sueño: te despertás, estás consciente, no te podés mover, y sentís o ves a alguien en el cuarto, a veces encima tuyo. Es la parálisis del sueño, y es la experiencia que dio origen a una familia entera de demonios en todo el mundo: la Mara en el norte de Europa, el íncubo y el súcubo en la Europa medieval, la Pisadeira en Brasil, el muerto que "se te sube" en América Latina.
Esta experiencia puede ser tan intensa que en los años ochenta, en Estados Unidos, se la estudió seriamente. Decenas de hombres jóvenes y sanos de la comunidad hmong, refugiados que habían escapado de la guerra en Laos, morían mientras dormían sin causa médica aparente. Los hmong tenían un nombre para el espíritu que oprime el pecho de los que duermen: *dab tsog*. Investigadores como la antropóloga Shelley Adler llegaron a la conclusión de que el terror a ese espíritu, sumado al trauma, el desarraigo y una predisposición cardíaca, podía tener un papel en esas muertes. Para los hmong no había duda: el *dab tsog* los había encontrado aunque hubieran cruzado medio mundo.
Qué significa según el sueño
Estas son las lecturas que más se repiten en la tradición popular. No son reglas: son la forma en que generaciones de personas interpretaron estos sueños.
- **Un demonio que te persigue:** algo que estás evitando enfrentar. Cuanto más huís en el sueño, más grande se hace. - **Un demonio que te ataca o te lastima:** una situación o una persona que te está desgastando de verdad. - **Pelear con un demonio y ganarle:** el mejor de todos. Se lo lee como fuerza interior: estás venciendo lo que te pesaba. - **Un demonio que se mete en tu cuerpo:** la sensación de estar perdiendo el control de algo: una adicción, una relación, un impulso. - **Rezar o pedir ayuda y que el demonio huya:** en la tradición cristiana, señal de protección. - **Un demonio que te seduce:** la Europa medieval tenía nombre para eso: íncubo y súcubo. - **Hacer un trato con un demonio:** como Tartini. Se interpreta como la tentación de conseguir algo por un camino que sabés que no es el correcto.
La sombra: el demonio que llevás adentro
Para Carl Jung, el psiquiatra suizo que más estudió los sueños, los monstruos que nos persiguen de noche muchas veces son partes de nosotros mismos que no queremos ver: la rabia que nunca expresamos, el deseo que reprimimos, el miedo que negamos. Jung llamó a eso la *sombra*. Según él, huir de la sombra en los sueños la hace más fuerte, y mirarla de frente es el primer paso para que deje de perseguirnos. Desde esta mirada, el demonio del sueño no viene de afuera: viene a mostrarte algo.
Lo que dicen las religiones
En el islam, un dicho atribuido al profeta Mahoma enseña que los sueños buenos vienen de Dios y los malos del demonio. A quien tiene una pesadilla se le aconseja buscar refugio en Dios, escupir suavemente tres veces hacia la izquierda, cambiar de costado y no contarle el sueño a nadie, para que no le haga daño.
En la tradición cristiana, los sueños con demonios se leen como tentaciones o ataques espirituales, y la respuesta clásica es la oración antes de dormir. Los monjes del desierto, en los primeros siglos, ya advertían que el demonio aprovechaba la noche para atacar a quienes de día no podía tocar.
Lo que dice Viresh Kartik
En su *Manual de protección energética*, Viresh explica por qué la noche es el momento de mayor exposición: cuando te dormís cambiás de plano, y si no estás protegido, es más fácil que algo se te acerque. Por eso su práctica básica, el escudo, se hace todas las noches antes de dormir.
También advierte que no tiene que haber espejos en el dormitorio, y mucho menos uno que te esté mirando mientras dormís, porque los espejos son portales de entrada.
Y deja una regla clara: no te pongas paranoico por una sola señal. Lo que importa es el conjunto. Las pesadillas son una de las señales de que algo te está afectando, pero solo pesan si vienen con otras: escuchar ruidos o pasos, sentir una presencia, entrar a tu cuarto y sentirte mal sin motivo, despertarte más cansado de lo que te acostaste, sentir que todo te sale mal.
Qué hacer
**1. Antes de dormir, el escudo.** Todas las noches, los tres escudos: Clipeum, Clipeum, Clipeum.
**2. El dormitorio.** Sacá o cerrá energéticamente el espejo que esté frente a la cama, y sahumá la habitación con salvia, romero y ruda, sobre todo los rincones.
**3. Bajá la carga del día.** Nada de terror ni de pantallas justo antes de dormir, cena liviana y horarios parejos.
**4. No huyas del sueño.** Si se repite, al despertar escribí qué pasaba y qué sentías. Muchas veces el demonio señala algo concreto de tu vida.
**5. Si sentís una presencia al despertar,** preguntá tres veces, con naturalidad y sin miedo: "¿Quién sos y qué querés?". Según Viresh, por lo general la entidad se retira.
**6. Si se repite y aparecen otras señales,** el protocolo de emergencia del libro, paso a paso.
Cómo se hace el escudo, cómo se cierra un espejo y el protocolo de emergencia completo están en el *Manual de protección energética y ataques de entidades*.
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