Niños verdes de Woolpit
Los niños verdes de Woolpit: visitantes de un mundo subterráneo
Qué pasó
Los niños verdes de Woolpit es el nombre asignado a dos hermanos, un niño y una niña, que aparecieron de forma inexplicable en una aldea inglesa durante el siglo XII. Sus características físicas no correspondían a ninguna etnia conocida: su piel presentaba un color verde brillante, vestían ropas de un material extraño y hablaban un idioma ininteligible para los habitantes locales.
Los protagonistas y el lugar
El suceso ocurrió en la aldea de Woolpit, en el condado de Suffolk, Inglaterra, durante el reinado del rey Esteban (1135-1154) o de Enrique II. Los protagonistas fueron dos niños de corta edad encontrados por los campesinos locales, y sir Richard de Calne, el terrateniente que los acogió en su hogar para integrarlos a la comunidad.
Los hechos
Durante la época de la cosecha, los aldeanos de Woolpit descubrieron a los dos niños llorando junto a una de las fosas profundas construidas para capturar lobos (de donde el pueblo toma su nombre, *Wulf-pytt*). Su piel era completamente verde, sus ropas eran de texturas extrañas y su lenguaje era incomprensible. Fueron trasladados a la residencia de sir Richard de Calne. Allí, los niños se negaron a ingerir cualquier tipo de alimento que se les ofrecía, mostrando signos de desnutrición severa. La situación cambió cuando los sirvientes llevaron judías verdes recién cortadas al comedor; los niños se abalanzaron sobre ellas y las consumieron con avidez. Durante meses, este fue su único sustento. El niño, de menor edad que su hermana, enfermó de melancolía y murió poco después de su llegada. La niña sobrevivió, se adaptó a la alimentación local y perdió gradualmente la pigmentación verde de su piel. Aprendió el idioma inglés y fue bautizada, trabajando posteriormente como sirvienta en la casa de sir de Calne, donde adquirió una reputación de conducta rebelde. Cuando pudo comunicarse con fluidez, explicó que ella y su hermano provenían de una región llamada "Tierra de San Martín". Describió su hogar como un territorio subterráneo donde no existía el sol directo, sino un crepúsculo constante, y donde todos los habitantes tenían la piel verde. Afirmó que mientras pastoreaban el ganado de su padre, entraron en una caverna siguiendo el sonido de las campanas de la iglesia de Woolpit. Al salir al exterior de la cueva, la luz cegadora del sol y el calor los desorientaron, impidiéndoles encontrar el camino de regreso.
La investigación
El caso fue registrado por dos cronistas contemporáneos de alta credibilidad histórica: el abad Ralph de Coggeshall en su *Chronicon Anglicanum* (c. 1220) y el historiador Guillermo de Newburgh en su obra *Historia rerum Anglicarum* (c. 1189). Ambos recogieron el relato de forma independiente; Ralph de Coggeshall afirma haberlo escuchado del propio Richard de Calne. La explicación histórica y científica más sólida sugiere que los niños eran huérfanos de inmigrantes flamencos que se habían asentado en la región y que fueron perseguidos y masacrados durante la batalla de Fornham en 1173. Los niños habrían huido a los bosques circundantes y a las minas de pedernal abandonadas de la zona. Su idioma incomprensible era el flamenco, no hablado por los campesinos de Suffolk. Su coloración verde se explica por la clorosis, también llamada "enfermedad verde", un tipo de anemia severa causada por la desnutrición extrema y la falta de luz solar, que desaparece al recuperar una dieta equilibrada de hierro y proteínas.
El legado
Este suceso es un pilar del folclore británico y de la literatura fantástica. Se le considera uno de los primeros registros documentados de supuestos viajeros intraterrestres o interdimensionales. Se relaciona con la teoría de la Tierra Hueca, los portales dimensionales y los mitos de la mitología celta sobre la gente de las colinas.
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