Edgar Cayce
Edgar Cayce: el profeta durmiente que leyó las memorias del universo
Edgar Cayce (1877-1945) fue un vidente estadounidense que, dormido en trance, dictó más de catorce mil «lecturas»: diagnósticos médicos, vidas pasadas, la historia de la Atlántida y profecías sobre el futuro de la Tierra. Anunció que la Atlántida volvería a emerger cerca de las Bahamas en 1968 o 1969 y que un cambio en el eje del planeta hundiría costas enteras. Lo llamaron el «profeta durmiente», y sigue siendo el vidente más influyente de la Nueva Era. El 9 de octubre de 1910, *The New York Times* publicó un extenso artículo sobre él: un fotógrafo de Kentucky, con pocos estudios, que diagnosticaba enfermedades en trance y no recordaba nada al despertar. Cayce aseguraba que durante su sueño autohinducido su mente se desprendía de su cuerpo para acceder al Registro Akáshico, una biblioteca mística en el plano astral donde se guarda la historia completa de todas las almas y el destino del universo. A lo largo de su vida, sus visiones pasaron de la medicina a la escatología, anunciando cataclismos geológicos y el resurgimiento de continentes perdidos.
El trance y el viaje al registro cósmico
La técnica de Cayce era inalterable. Se acostaba sobre un sofá, cruzaba las manos sobre el vientre y entraba en un estado de sueño profundo mediante la autohipnosis. Su esposa, Gertrude, realizaba las preguntas, mientras una estenógrafa registraba cada palabra que salía de la boca de Cayce. Al despertar, el vidente se mostraba exhausto y completamente ajeno a lo que acababa de dictar. En este estado, Cayce no solo recetaba tratamientos médicos revolucionarios para la época, sino que describía con detalle la geografía de la Tierra antes de los grandes diluvios de la antigüedad. Afirmaba que la Atlántida había sido una civilización real y tecnológicamente avanzada que se autodestruyó debido al abuso de una inmensa fuente de energía cristalina.
El resurgimiento de la Atlántida y el cambio de los polos
Las profecías más impactantes de Cayce apuntaban a la transformación física del planeta. Anunció que entre los años 1968 y 1969, una parte del continente de la Atlántida volvería a emerger cerca de las islas Bahamas. Su descripción ubicaba un templo sumergido cuyas estructuras de piedra volverían a ver la luz del sol tras siglos bajo el océano. Asimismo, el profeta durmiente advirtió sobre un cataclismo global provocado por el desplazamiento del eje de rotación de la Tierra. Según sus lecturas, este fenómeno causaría el colapso de las grandes metrópolis de la costa este de los Estados Unidos, la desaparición de gran parte de Japón bajo las aguas del Pacífico y la transformación del clima de Europa en un instante geológico.
La fundación de una biblioteca de milagros
Para gestionar las miles de solicitudes de ayuda y archivar las transcripciones de sus sesiones, Cayce fundó en 1931 la Asociación para la Investigación y la Ilustración en Virginia Beach. Las llamadas «lecturas» se clasificaron meticulosamente por temas, acumulando más de catorce mil registros escritos que cubrían desde tratamientos terapéuticos hasta revelaciones sobre las vidas pasadas de sus pacientes y el origen de las civilizaciones antiguas. Científicos, médicos y buscadores espirituales acudieron a Virginia Beach para estudiar el fenómeno. Aunque la medicina oficial de la época miraba con recelo sus métodos, sus seguidores sostienen que muchos de sus diagnósticos desconcertaron a los profesionales que presenciaban sus trances.
Las piedras de Bimini y las fechas del cataclismo
En 1968, los buceadores descubrieron frente a la costa de la isla de Bimini, en las Bahamas, una alineación de enormes bloques de piedra caliza sumergidos que parecía formar un camino pavimentado. Los seguidores de Cayce señalaron de inmediato que este hallazgo cumplía con exactitud la predicción del vidente sobre el resurgimiento de la Atlántida en esa fecha exacta, aunque la comunidad geológica internacional determinó posteriormente que se trataba de una formación de roca natural costera. Por otro lado, la predicción de Cayce sobre el gran cataclismo planetario que debía ocurrir antes del final del siglo XX, con la destrucción de Nueva York, San Francisco y Los Ángeles, no se cumplió. Cayce falleció el 3 de enero de 1945, dejando un legado documental que sigue siendo el pilar fundamental del misticismo occidental contemporáneo, custodiado en la biblioteca que lleva su nombre frente al océano Atlántico.
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