Qiyamah
Qiyamah: el Día de la Resurrección y los signos de la Hora en el islam
En el año 632 de nuestra era, antes de morir en la ciudad de Medina, el profeta Mahoma advirtió a sus seguidores que la Hora del Juicio Final, conocida como Yawm al-Qiyamah, llegaría de manera inevitable cuando se cumplieran ciertas señales. Este concepto islámico describe el colapso absoluto de las leyes físicas del universo, donde el sol se enrollará, las montañas volarán como lana cardada y los mares arderán en llamas. Todos los seres humanos que alguna vez vivieron serán resucitados físicamente de sus tumbas por el soplo de una trompeta para rendir cuentas de sus actos ante Dios sobre una Tierra completamente nueva. Las revelaciones islámicas dividen los eventos que anuncian el fin en señales menores y mayores. Mientras las menores describen la decadencia moral y el desorden social, las señales mayores anuncian eventos extraordinarios: la aparición de un falso mesías tuerto conocido como el Dajjal, el posterior descenso de Jesús (Isa) para derrotarlo, la invasión de las hordas destructivas de Gog y Magog, y finalmente, el sol saliendo por el oeste, cerrando la puerta del arrepentimiento para la humanidad.
Los grandes signos del fin
La llegada del Qiyamah es un proceso por etapas que se desatará de golpe tras un periodo de caos moral. El primer gran evento será la aparición del Dajjal, quien recorrerá el mundo realizando milagros falsos para desviar a los creyentes. Su tiranía durará cuarenta días, uno de los cuales será como un año, otro como un mes, otro como una semana y el resto como días normales. La opresión del Dajjal terminará con el descenso de Jesús en un minarete blanco en Damasco; con una lanza en la mano, Jesús derrotará al impostor y restaurará la justicia. Posteriormente, las murallas que contienen a las tribus salvajes de Gog y Magog caerán, y estas hordas consumirán toda el agua de los ríos y asolarán las tierras hasta que una plaga enviada por Dios las detenga. Tras un periodo de paz y abundancia bajo la guía de Jesús, un viento suave arrebatará la vida de todos los creyentes, dejando solo a los peores seres humanos sobre la Tierra. Será entonces cuando el ángel Israfil tocará la trompeta: el primer soplo matará a toda criatura viviente y colapsará el cosmos; el segundo soplo resucitará a la humanidad para comparecer ante la balanza de la justicia divina.
El origen de la advertencia coránica
Las descripciones del Qiyamah se encuentran detalladas en el Corán, el libro sagrado revelado a Mahoma en la península arábiga en el siglo VII, y en los hadices, el registro escrito de los dichos y acciones del profeta. Estas revelaciones desafiaron directamente la visión pagana de la Arabia preislámica, que creía que el tiempo cíclico destruía las cosas sin un propósito divino superior. El Corán introdujo la noción de un límite estricto para la historia del mundo y la responsabilidad individual de cada alma ante su creador. El texto sagrado advierte repetidamente que la Hora llegará de manera repentina, de modo que un hombre no tendrá tiempo de levantar la comida a su boca antes de que el mundo se derrumbe. Los sabios musulmanes clasificaron meticulosamente estas tradiciones para construir una cronología coherente del fin de los tiempos que ha guiado a la comunidad de creyentes por catorce siglos.
El impacto en el mundo islámico
La inminencia de la Hora ha influido de manera determinante en la historia política del mundo islámico. En épocas de grandes crisis, como las invasiones mongolas en el siglo XIII —que devastaron el califato de Bagdad— o las cruzadas, muchos creyentes interpretaron que los eventos profetizados estaban ocurriendo ante sus ojos. El asedio de Bagdad fue visto por muchos cronistas de la época como la irrupción de Gog y Magog descrita en las escrituras. La escatología islámica también dio forma a la expectativa del Mahdi, un líder guiado por Dios que precederá el regreso de Jesús para unir a la comunidad islámica. A lo largo de la historia, diversos movimientos políticos y religiosos de Oriente Medio y África del Norte se levantaron bajo la bandera del Mahdi para reclamar la legitimidad frente a gobernantes corruptos.
La espera de la Hora
En la teología islámica actual, está estrictamente prohibido predecir el año o el día exacto de la llegada del Qiyamah, ya que el Corán establece que solo Dios posee ese conocimiento. Los creyentes observan el cumplimiento de las señales menores —como el auge de los rascacielos construidos por antiguos pastores beduinos o el aumento de los terremotos— como recordatorios constantes de la brevedad de la vida terrenal. La profecía del Qiyamah concluye con el cruce del puente Sirat sobre el abismo del fuego eterno. Los hombres y mujeres caminarán por este sendero, más fino que un cabello y más afilado que una espada, donde la velocidad de su cruce dependerá exclusivamente de la pureza de sus acciones terrestres.
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