Puck
Puck: el bufón del bosque y la noche de estío
El rastro de pezuñas en el bosque
En los límites donde los campos de cultivo se entregan a la espesura del bosque viejo, habita Puck, también conocido como Robin Goodfellow. Él es el espíritu de la transformación y del cambio constante, una criatura de naturaleza dual, mitad hombre y mitad bestia. Quienes lo han visto de cerca describen a un ser de piel cobriza, ojos dorados como los de una cabra y pequeñas protuberancias en la frente que apenas sugieren el nacimiento de unos cuernos. Sus piernas terminan en pezuñas hendidas que dejan huellas extrañas en el barro de los senderos. Puck no sirve a ningún rey de la tierra, aunque a menudo actúa como el bufón y el emisario de las potencias del bosque. Es el heraldo de la noche de estío, el momento del año en que las barreras entre lo real y lo fantástico se vuelven tan delgadas que se pueden rasgar con un suspiro. Su risa es famosa: un relincho bronco y sonoro, un "¡Jo, jo, jo!" que resuena en la espesura y hace que los viajeros apresuren el paso hacia la seguridad de la aldea.
La burla astuta y el favor inesperado
La especialidad de Puck es la metamorfosis y la confusión de identidades. Puede transformarse en un taburete de tres patas que se retira justo cuando una anciana va a sentarse, en un caballo joven que desvía a las yeguas del establo, o en un fuego fatuo que guía a los borrachos hacia el corazón del pantano para reírse de sus lamentos mientras se hunden hasta el cuello en el lodo. Pero detrás de su crueldad aparente hay un sentido rudimentario de la justicia. Puck premia a los honestos y castiga a los hipócritas. Si encuentra a un joven amante sincero perdido en el bosque, es capaz de usar su magia para solucionar sus problemas; pero si se topa con un clérigo avaricioso o un juez corrupto, los atormentará con visiones espantosas y ruidos de cadenas hasta hacerlos confesar sus pecados a los árboles.
El mediador de dos mundos
Puck es el puente entre el mundo salvaje e indómito de la naturaleza profunda y la vida organizada de las aldeas humanas. Disfruta de la cerveza de manzana, de las historias contadas junto al fuego y de la compañía de los mortales, a quienes observa con una mezcla de lástima y diversión. Para él, los seres humanos son criaturas absurdas y solemnes que se complican la vida con leyes y promesas que no pueden cumplir. Al final de la noche, cuando el sol comienza a teñir el horizonte de rosa y los espíritus regresan a las sombras, Puck limpia sus pezuñas en el rocío de la mañana y se desvanece en la corteza de un roble viejo. No deja tras de sí más que un rastro de olor a hojas quemadas y la sensación, en quienes lo cruzaron, de haber vivido un sueño del que no es posible, ni deseable, despertar por completo.
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