Arcontes

Demonios y espíritus malignos · Gnóstica

Ilustración de Arcontes (demonios y espíritus malignos · gnóstica)

Los Arcontes

¿Sos verdaderamente libre? ¿Podés elegir en conciencia? ¿Tus pensamientos son legítimos, o son implantados?

Antes de seguir, quiero que te quedes un momento con esas preguntas. Porque todo lo que viene en este capítulo tiene que ver con eso.

De dónde vienen

Los escritos de Nag Hammadi describen una guerra silenciosa por cosechar almas humanas y mantenernos dentro de una granja.

Según estos textos, el mundo material no fue creado por una fuente divina, sino por un falso dios: el Demiurgo.

La historia es así. Sofía, la sabiduría divina, en un acto impulsivo y sin el consentimiento de la totalidad, creó un ser defectuoso llamado Yaldabaoth. Este ser, al encontrarse solo dentro de la creación de Sofía, se proclamó a sí mismo como dios. Y diseñó una prisión material. La diseñó para el control, no para la iluminación.

Para no administrarla solo, creó su propia jerarquía, sus propios asistentes. A esos asistentes se los llama arcontes. Arconte significa gobernante.

Qué son

Los arcontes son parásitos cósmicos. No crean, imitan. Son maestros del engaño y de la distorsión, y lo que hacen es corromper el camino al despertar del espíritu.

Son depredadores de tu energía. Te roban la energía y se alimentan de ella.

¿De qué se alimentan? De las vibraciones humanas de baja frecuencia. Sobre todo del miedo, y de las emociones bajas.

La energía que generan esas emociones se llama loosh. Eso es lo que ellos cosechan. Vos sos el ganado, y esta es su granja.

Cómo te controlan

Los arcontes no tienen que controlar el mundo exterior. Les alcanza con controlar tu mundo interno. Su principal objetivo, su campo de batalla, es tu mente.

No te controlan con una posesión. Lo hacen con un tipo de interferencia psíquica. Son esos pensamientos negativos que vienen de la nada y que te bajan la frecuencia.

Controlar tus pensamientos es su primer objetivo. Pero su verdadero objetivo es interferir en tu despertar y cosechar el loosh que resulta de la vibración de esos pensamientos.

Interfieren en lo que pensás para que desarrolles todo tipo de emociones. Tus emociones son su comedero energético: el fútbol, la política, la religión y la adoración, los recitales, las deidades, las guerras, la miseria, la tristeza, la euforia.

Quieren que luches contra sombras. Que luchemos entre nosotros: por política, por identidades, por posesiones, por ideologías, por cualquier cosa que te mantenga dividido de los demás y de vos mismo. De esta manera no cuestionás la naturaleza de la prisión en la que estás, y ellos se aseguran de que tu atención esté fija en las batallas y en la supervivencia.

Por eso crearon una matrix sin fin para controlar: entretenimiento, ruido, conflicto, un bombardeo constante de información, estímulos sensoriales diseñados para saturar la conciencia. Su sistema hace que siempre te enfoques en lo externo y no en lo interno, que es donde reside tu poder.

Son deseos que nunca terminan, o que nunca se cumplen del todo, y que te mantienen enganchado.

Pero esa es la fachada. El truco está en que todo se repita indefinidamente, para alimentarse de tu energía para siempre.

Y la energía que se va no vuelve a vos. Ya no está disponible para tu despertar, mientras se la sigas dando de forma inconsciente.

Sus comederos

Hay lugares donde se junta gente y donde fluyen determinadas emociones. Esos son sus comederos energéticos: los hospitales donde hay enfermos, las canchas de fútbol, los cementerios, las iglesias. También las pandemias.

Por eso, cuando entres a uno de esos lugares, hacé el escudo. Clipeum.

Los arcontes también operan en los sueños

Tenés que vigilar los pensamientos cuando te estás durmiendo. Ese momento en el que bajás la guardia también es su terreno.

Sus disfraces

Los arcontes no siempre aparecen como algo oscuro.

Hay otro tipo de arcontes que aparecen como guías, como entidades de otros planos, y que también se alimentan de vos.

Otro tipo son los egregores, que nacen de un pensamiento colectivo y se alimentan de tu energía de adoración, de devoción, de tus creencias.

Los arcontes también entregaron conocimiento para la liberación, pero corrompido y manipulado para desviar tu poder. Te mantienen dormido dándote la ilusión de que estás despertando.

Quieren que dependas de un gurú, de una técnica, de cualquier cosa que esté fuera de vos y no dentro tuyo.

También tenés que cuidarte si hacés meditaciones, canalizaciones y ese tipo de prácticas. Porque ahí quedás permeable a que ellos entren y se alimenten de tu energía.

Y las plantas sagradas, como la ayahuasca, la marihuana, los hongos y otras sustancias psicoactivas, también serían como los arcontes. Las plantas dan, pero también toman.

Solo tenés que confiar en tu propia conexión interior.

Donde no pueden entrar

Hay un lugar dentro tuyo al que no pueden acceder: tu chispa divina. Un fragmento de la verdadera fuente, la luz pura del reino donde empezó todo.

Como no pueden acceder ahí, hacen todo lo posible para que vos tampoco lo hagas. Por eso te mantienen adormecido.

Su poder no se basa en la fuerza. Se basa en el engaño y en tu consentimiento inconsciente. Cuando retirás ese consentimiento de manera consciente, rompés el hechizo. Rompés el contrato.

La clave no es librar una guerra contra ellos, porque ese es su terreno: el miedo y la ira de los que se alimentan.

Para liberarte, el primer paso es volverte consciente y verlos. Tenés que recordar quién sos y retirar tu energía de las ilusiones diseñadas para mantenerte dormido. El poder está en el reconocimiento.

El mayor poder de los arcontes es la invisibilidad, esconderse en la sombra de tu propia psique. Cuando los ves, lo perdieron.

A los arcontes se los mata de hambre estando en el presente.

Tu energía es sagrada. Y cada vez que la reclamás, te volvés energéticamente intocable para ellos.

Los arcontes no controlan la realidad. No pueden crearla. Lo que hacen es controlar tu atención. Diseñaron un mundo entero de distracción, de conflictos y de deseos, porque conocen la ley suprema: donde ponés tu atención, fluye tu realidad. Donde ponés tu atención, ponés tu energía.

El poder de la creación siempre está dentro tuyo, en el presente.

Práctica: la respiración contra los arcontes

1. **Inhalá:** centrate en el presente e irradiá la luz de tu chispa divina, quemando toda actividad arconte, consciente o inconsciente, en la que estés participando. 2. **Exhalá:** expulsá la oscuridad, las emociones y los pensamientos negativos, y las cenizas de lo que quemaste. 3. Hacelo cada vez que te descubras enganchado en algo que te baja la energía.

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